La diversidad cultural en el ámbito laboral aporta valor a la empresa. Poseer una actitud abierta y desprejuiciada es el paso previo para poder aprovechar este enorme potencial.
El pasado 21 de mayo celebramos el Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo. No en vano las palabras “diálogo” y “desarrollo” aparecen junto al término “diversidad cultural”, pues esta se postula desde hace tiempo como una de las claves fundamentales para entender y afrontar los retos y oportunidades que plantea el mundo en el que vivimos.
Dichos retos y oportunidades operan en todos los niveles de nuestra sociedad, entre los que destaca, por su significación y por constituir el motor que lo mueve casi todo, el ámbito económico, empresarial y laboral. En este sentido podemos determinar que una empresa exitosa y viable es aquella capaz de adaptarse a las circunstancias y características de la sociedad en la que se ubica. Nos referimos, por tanto, a una empresa inclusiva, en la que la gestión de la diversidad cultural se presenta como una excelente oportunidad para el “diálogo” que propicie el reto del “desarrollo”.
La gestión de la diversidad cultural en la empresa, a la que debemos sumar la diversidad en su más amplio espectro, ha de nacer a partir de un compromiso institucional por parte de propietarios y directivos, y extenderse a todos sus niveles y procesos. De manera que cualquiera de nosotros, independientemente del lugar que ocupemos en él, podemos contribuir a hacer de nuestro espacio de trabajo un ámbito más inclusivo. Un espacio adaptado a la sociedad culturalmente diversa en la que vivimos. Un espacio para el diálogo y el desarrollo.
Fuente: Canalsolidario
No hay comentarios:
Publicar un comentario